
COPIA EMAIL ENVIADO A MI FAMILIA
=====================================================================
El pasado Martes 12, a las 5:30 pm, suspiro por ultima vez nuestra querida perrita Negrita. En 12 an~os nos regalo muchas memorias inolvidables y siempre sera recordada. Ella vio nacer y crecio junto con Paul y con Gabi. Pero la decision de "mandarla con Papito Dios", como dice la Gabi, ya la habiamos tomado porque no queriamos que ella siguiera sufriendo. Tambien decidimos esperar, porque era justo que ella estuviese en casa para recibir y compartir un poco con David. Y asi lo hicimos. Llore al verla morir en mis brazos, al sentir que su cuerpo se desinflaba y ya no era mas, pero se que ella esta en mejores lares, junto con la Vinky (mi perro de nin~ez). Este poema de Miguel de Unamuno, resume de la mejor manera como me he sentido ultimamente.
ELEGIA EN LA MUERTE DE UN PERRO
La quietud sujetó con recia mano
al pobre perro inquieto,
y para siempre
fiel se acostó en su madre
piadosa tierra.
Sus ojos mansos
no clavará en los míos
con la tristeza de faltarle el habla;
no lamerá mi mano
ni en mi regazo su cabeza fina
reposará.
Y ahora, ¿en qué sueñas?
¿dónde se fue tu espíritu sumiso?
¿no hay otro mundo
en que revivas tú, mi pobre bestia,
y encima de los cielos
te pasees brincando al lado mío?
¡El otro mundo!
¡Otro... otro y no éste!
Un mundo sin el perro,
sin las montañas blandas,
sin los serenos ríos
a que flanquean los serenos árboles,
sin pájaros ni flores,
sin perros, sin caballos,
sin bueyes que aran...
¡el otro mundo!
¡Mundo de los espíritus!
Pero allí ¿no tendremos
en torno de nuestra alma
las almas de las cosas de que vive,
el alma de los campos,
las almas de las rocas,
las almas de los árboles y ríos,
las de las bestias?
Allá, en el otro mundo,
tu alma, pobre perro,
¿no habrá de recostar en mi regazo
espiritual su espiritual cabeza?
La lenuga de tu alma, pobre amigo,
¿no lamerá la mano de mi alma?
¡El otro mundo!
¡Otro... otro y no éste!
¡Oh, ya no volverás, mi pobre perro,
a sumergir los ojos
en los ojos que fueron tu mandato;
ve, la tierra te arranca
de quien fue tu ideal, tu dios, tu gloria!
Pero él, tu triste amo,
¿te tendrá en la otra vida?
¡El otro mundo!...
¡El otro mundo es el del puro espíritu!
¡Del espíritu puro!
¡Oh, terrible pureza,
inanidad, vacío!
¿No volveré a encontrarte, manso amigo?
¿Serás allí un recuerdo,
recuerdo puro?
Y este recuerdo
¿no correrá a mis ojos?
¿No saltará, blandiendo en alegría
enhiesto el rabo?
¿No lamerá la mano de mi espíritu?
¿No mirará a mis ojos?
Ese recuerdo,
¿no serás tú, tú mismo,
dueño de ti, viviendo vida eterna?
Tus sueños, ¿qué se hicieron?
¿Qué la piedad con que leal seguiste
de mi voz el mandato?
Yo fui tu religión, yo fui tu gloria;
a Dios en mí soñaste;
mis ojos fueron para ti ventana
del otro mundo.
¿Si supieras, mi perro,
qué triste está tu dios, porque te has muerto?
¡También tu dios se morirá algún día!
Moriste con tus ojos
en mis ojos clavados,
tal vez buscando en éstos el misterio
que te envolvía.
Y tus pupilas tristes
a espiar avezadas mis deseos,
preguntar parecían:
¿Adónde vamos, mi amo?
¿Adónde vamos?
El vivir con el hombre, pobre bestia,
te ha dado acaso un anhelar oscuro
que el lobo no conoce;
¡tal vez cuando acostabas la cabeza
en mi regazo
vagamente soñabas en ser hombre
después de muerto!
¡Ser hombre, pobre bestia!
Mira, mi pobre amigo,
mi fiel creyente;
al ver morir tus ojos que me miran,
al ver cristalizarse tu mirada,
antes fluida,
yo también te pregunto: ¿adónde vamos?
¡Ser hombre, pobre perro!
Mira, tu hermano,
ese otro pobre perro,
junto a la tumba de su dios, tendido,
aullando a los cielos,
¡llama a la muerte!
Tú has muerto en mansedumbre,
tú con dulzura,
entregándote a mí en la suprema
sumisión de la vida;
pero él, el que gime
junto a la tumba de su dios, de su amo,
ni morir sabe.
Tú al morir presentías vagamente
vivir en mi memoria,
no morirte del todo,
pero tu pobre hermano
se ve ya muerto en vida,
se ve perdido
y aúlla al cielo suplicando muerte.
Descansa en paz, mi pobre compañero,
descansa en paz; más triste
la suerte de tu dios que no la tuya.
Los dioses lloran,
los dioses lloran cuando muere el perro
que les lamió las manos,
que les miró a los ojos,
y al mirarles así les preguntaba:
¿adónde vamos?
6 comments:
Los perritos son los mejores compañeros, es muy triste decirles adiós, pero siempre quedan los recuerdos lindos que nos dejan, y todo en cariño que nos dieron.
Saludos
Que turro pana, pero si fue xq estaba sufriendo creo q fue lo mejor.
Yo tambien tenia un perro y como lo extraño, desde q se fue no he vuelto a tener otro, xq es muy triste el separarse de ellos.
Hola Panita Enredo...yo pasaba para preguntarte como esta tu bebe.
Mucha pena con lo de la Negrita. Yo nunca he tenido perritos. A mi mami no le gustaban mucho los animales. Solo los pajaros, asi que tuve periquitos. El ultimo murio cuando Yo estuve aca y llore mucho porque ese periquito era muy especial, se creia persona.
En fin....sean lo que sean, uno siempre se apega mucho a sus mascotas, por su fidelidad.
Un abrazo.
TE ACOMPANO EN TU DOLOR.
TE ACOMPANO EN TU DOLOR.
Siento mucho lo de tu Negrita. Es triste dejarlos ir, pero parece que en este caso era la mejor opción. Guarda esos hermosos recuerdos que debes tener con ella y piensa como estara por ahí saltando en las nubes :)
Post a Comment